Integra ambas como dos caras de la misma moneda que se funden en una sola. ¿Cómo te sientes con el resultado? ¿Es más aceptable para ti?
¿Puedes honrar a tú cuerpo tal como es? ¿Quieres cambiar algo?
¿Qué puedes hacer?
Se sincera contigo misma. No te impongas más cosas de las que vas a realizar.
Haz una lista, como por ejemplo:
Realizar cambios en la alimentación, modificar mi dieta.
Me gusta realizar alguna actividad al aire libre.
Me gusta practicar la natación, el yoga o la danza árabe.
Y así sucesivamente…todas las que se te ocurran.
Empieza por realizar una sola actividad, la que hayas escogido.
“La conciencia de la naturaleza femenina empieza con un profundo reconocimiento y una cariñosa devoción por el cuerpo. Cualquiera que sea la forma o la talla, su cuerpo es único para ellas y, por lo tanto, especial, aunque la mayoría de las mujeres han caído en la trampa de la propaganda como resultado de un mundo en el que impera el consumismo. Al compararnos con los demás, en vez de apreciar lo que cada cual somos, se crea una situación en la que la voz interior del ánimus negativo puede atosigarnos con esta clase de afirmaciones: “nunca serás lo suficientemente hermosa, deseable…” Y aparece todo aquello en lo que nos encontramos cautivas, y que equivocadamente, identificamos como limitaciones personales.”
La prostituta sagrada, pág.152. Nancy Quallis-Corbett
|