Los pequeños aparatos que permiten escuchar el latido cardíaco del bebé también usan los ultrasonidos.
Con intensidades mucho mayores se utiliza el ultrasonido para generar calor y aplicarse en fisioterapia así como se aplica en ciertos casos para destruir litiasis (cálculos en los riñones o en la vesícula biliar) en la litotricia extracorpórea.
En los últimos años se ha logrado procesar la información ecográfica y representarla en forma de imágenes que semejan las tres dimensiones del universo llamándoles imágenes tridimensionales o 3D, en algunos casos con excepcional nitidez.
Uso en la mujer y durante el embarazo
1. Permite evaluar la normalidad de los órganos internos de la pelvis femenina ( útero, trompas y ovarios) y su función (la ovulación y menstruación).
2. Diagnostica precozmente el embarazo ( entre la cuarta y quinta semana), las anomalías fetales y la muerte embrionaria y fetal.
3. Observa la ubicación, el desarrollo de la placenta y las características del líquido amniótico.
4. Valora el estado de bienestar fetal y su madurez.
5. Se usa como guía visual para los procedimientos invasivos de la medicina reproductiva y fetal: punción de ovarios para obtención de óvulos, biopsia de vellosidades coriales, amniocentesis genética, toma de muestra de sangre del cordón umbilical y todos aquellos procedimientos incluidos en la llamada cirugía fetal.
6. Se usa en los aparatos que detectan el latido del corazón fetal (estetoscopios electrónicos) y el los equipos de monitorización cardíaca durante el parto. Estos equipos producen niveles más elevados de energía sónica al bebé que los equipos utilizados para la obtención de imágenes bidimensionales.
Efectos biológicos del ultrasonido
Los efectos del ultrasonido han sido estudiados en tejidos vivos, en animales y humanos produciéndose efectos nocivos con intensidades ultrasónicas muy altas. Estas dosis de sonido no se usan en las mujeres embarazadas. Tales efectos son la producción de calor y la “cavitación” (producción de burbujas que pueden dañar y destruir tejidos) denominados cambios morfológicos los cuales usualmente son permanentes. Otros cambios incluyen lesiones del tejido cerebral (en ratas y gatos), lesiones pulmonares, daños cromosómicos y en general de cualquier tejido vivo con el uso de intensidades sónicas muy altas. Es importante entender que este tipo de energía se utiliza en el rango del ultrasonido terapéutico y experimental.
En el ultrasonido diagnóstico aplicado con frecuencia a las mujeres embarazadas hoy en día, se suministran intensidades de sonido bajas disminuyendo las probabilidades de que se produzcan efectos biológicos en los bebés. Aunque existe una polémica sobre la existencia de estos cambios y su impacto en la salud de los humanos, los gremios científicos más serios concluyen que los estudios actuales no sugieren riesgos a la exposición del ultrasonido diagnóstico.
Para otro grupo de investigadores, el ultrasonido utilizado para diagnóstico en la mujer embarazada puede tener efectos adversos posibles como : ovulación prematura, abortos o partos de pretérmino, bajo peso al nacer, muerte perinatal, dislexia, retardo en el desarrollo del lenguaje y una mayor frecuencia de ser zurdo. Esta última condición se ha considerado un marcador de lesión cerebral.
Actualmente, un grupo considerable de seres humanos ha sido y es expuesto al ultrasonido. Si este fuese un agente físico capaz de producir malformaciones ya se hubiese documentado un aumento en la incidencia de los defectos del nacimiento.
Sin embargo, la implementación del principio de ALARA ( as low as reasonably achievable) de utilizar esta herramienta tan poco como sea razonablemente posible, es útil tanto para el médico como para las embarazadas. Esto es especialmente válido en dos circunstancias: para los ecosonogramas del primer trimestre, donde la vulnerabilidad del bebé es mayor debido a que se encuentra en el período de formación de sus órganos y sistemas. Otro, al decidir la utilización de modalidades diagnósticas como el Doppler color y pulsado que usan intensidades mayores de sonido, a menos que los beneficios superen los riesgos.
Otros estudios epidemiológicos resaltan las dudas de los investigadores en cuanto a la eficacia del ultrasonido prenatal sosteniendo que los hallazgos encontrados revelan que su uso no ha mejorado las estadísticas perinatales en USA.
¿Cuantos ecosonogramas “deben” hacerse durante el embarazo?
No existe un consenso general del número de ecogramas que deben hacerse durante el embarazo. La frecuencia de los “ecos” muchas veces depende de la disponibilidad de los equipos (bajos en el medio rural y en países pobres), el deseo de la mujer, el criterio del médico que controla el embarazo y el costo de los estudios, entre otros.
Se sugiere que si se va a realizar un solo ecograma este se efectúe entre la semana 18 y 25 de la gestación. Una razón fundamental es que a esta edad se hace una evaluación integral de la mayoría de los órganos del bebé, ya que se han “formado” y se pueden detectar por la ecografía la mayoría de los defectos o malformaciones congénitas de los bebés. Estos estudios se han denominado ecosonogramas morfológicos por esa razón. Sin embargo, muchos opinan que entre uno y tres ecogramas resultan valiosos y prudentes, mas no son imprescindibles.
Se ha considerado inapropiado el realizar ecosonogramas del bebé en cada visita prenatal ya que se incrementa así la exposición a esta energía sónica. Cada madre y su pareja pueden informarse de los riesgos reales y potenciales de este procedimiento y decidir la cantidad de exploraciones que desean realizar y discutir este asunto con el médico.
La calidad y el ojo bien entrenado del ecografista son vitales para lograr una evaluación correcta. Muchas veces escuchamos errores en el diagnóstico, por ejemplo, del sexo del bebé. En su mayoría estos fallos se deben a la imprudencia del especialista al emitir un juicio sin estar seguro o sin obtener una imagen inequívoca del sexo fetal.
Los ecografistas que evalúan a un bebé en el útero deben ser capaces de diagnosticar lesiones severas como el meningocele y la hernia diafragmática hasta malformaciones pequeñas como las cataratas fetales y el labio leporino (defectos de fusión del paladar y los labios).
Es cierto que muchas lesiones son tan sutiles que pueden pasar desapercibidas por el ojo del investigador. Así mismo, el retardo mental no puede detectarse por este examen. A medida que las imágenes sean más detalladas y el entrenamiento técnico más completo seremos capaces de detectar el máximo de información que revele el bienestar del ser humano en su tránsito intrauterino.
El ecograma obstétrico y el vínculo con el bebé
Toda mujer que ha visto su hijo en la pantalla de un monitor durante una ecografía ha sentido una emoción intensa solo comparable con aquellas percepciones que contribuyen a fortalecer el vínculo con el bebé. Ejemplos de esas percepciones son los resultados positivos de una prueba de embarazo en sangre o de orina así como las primeras “pataditas” que la madre siente en su vientre.
A través de la visión de su bebé por el ecograma la mamá puede observar en tiempo real el latido del corazón de éste, abrir y cerrar las manos, bostezar, chuparse el dedo, el hipo o los movimientos respiratorios del feto (indicador de su bienestar) e inclusive orinar y abrir y cerrar los ojos.
Cuando esto se logra en una evaluación ecográfica de rutina se desarrolla en la madre y su pareja una afición al ultrasonido de tal manera que la consulta con el médico es deseada y esperada con interés ya que se asume como una visita especial con su hija(o).
Podemos decir que se puede fortalecer el vínculo padres-bebés al mirar por instantes la vida prenatal en grupo. Esto es válido en la medida que la pareja se sienta cómoda con la evaluación, sean explicadas las imágenes que se observan en la pantalla y se respondan dudas y temores sobre lo observado en la exploración. Se ha observado que el silencio y la falta de comunicación del médico con la mujer embarazada, cuando se realiza la exploración ecográfica del bebé en una consulta prenatal, incrementa la ansiedad de ella.
Los ecogramas especiales durante el embarazo
Existen ecografías de características especiales que permiten profundizar en el diagnóstico y el tratamiento de los bebés en el útero.
En todos ellos es primordial el entrenamiento óptimo y las más altas destrezas adquiridas por el observador. Casi siempre se acompañan de la utilización de un equipo de ultrasonido (ecógrafo) de última generación.
Se pueden citar como ecogramas especiales:
- El ecograma que acompaña a la toma de muestra de vellosidades coriales (muestra de tejido placentario) , amniocentesis genética y la muestra de sangre del cordón umbilical (para detectar alteraciones cromosómicas y del metabolismo)
- El estudio por referencia de ecografista experto al sospechar una malformación o defecto congénito del bebé y el estudio del embarazo múltiple (gemelos, trillizos)
- El ecocardiograma fetal que es el estudio del corazón del bebé por un especialista en cardiología fetal
- El ecograma Doppler que se basa en el estudio de los vasos sanguíneos fetales, placentarios y maternos para determinar el bienestar del bebé.
- El ecograma que apoya los procedimientos invasivos de la cirugía fetal: punción y drenaje de hidrocefalia fetal, de la acumulación anormal de líquido en riñones o pulmones del bebé, por ejemplo
- El ecograma 3D llamado “tridimensional”
- El ecograma de referencia la experto en malformaciones congénitas
La experiencia de la mujer y los ecogramas del embarazo
Las mujeres vivencian el ultrasonido del embarazo a veces en formas negativas. Genera gran ansiedad cuando se ha vivido un aborto espontáneo previamente y se asiste al examen con el enorme miedo de que se repita el trágico acontecimiento anterior y se detecte la muerte del bebé.
Cuando se diagnostica un defecto o anomalía, la ansiedad y el dolor se mezclan con la vergüenza y la culpa de no haber producido un bebé perfecto. Esto continua, a veces, con sentimientos contradictorios acerca de la certeza del diagnóstico (y con frecuencia se solicita una segunda y tercera opinión) y de la decisión a tomar a continuación. Para los médicos y algunas personas, la terminación del embarazo se hace casi obvia, pero para muchas mujeres no. Inclusive, se dice que no hay evidencia que señale que es mejor psicológicamente para la mujer el decidir la terminación del embarazo voluntariamente que esperar la muerte espontánea del bebé durante el embarazo o al nacimiento. El relato y las imágenes de una madre abrazar, amantar, cuidar y dejar morir a su bebé anencefálico (defecto severo del cráneo del bebé incompatible con la vida) nos hacer reflexionar profundamente sobre las formas como debemos enfrentar la vida, la enfermedad y la muerte.
Sarah Buckley opina que “al tratar al bebé como una entidad separada de su madre, el ultrasonido artificialmente aparta a la mamá del bebé antes de que esta separación fisiológica y psicológica sea realidad. Esto enfatiza aún más nuestra cultura que favorece el individualismo sobre el mutualismo y prepara la escena para los posibles conflictos de interés madre-hijo durante el embarazo, el parto y la crianza”.
Dr. Beltrán Lares Díaz
Médico Obstetra-Ginecólogo
Bibliografía
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