| Se estiman en cientos de miles los partos ocurridos desde esas experiencias pioneras hasta el presente a nivel mundial. En Inglaterra existen aproximadamente 30 hospitales que ofrecen partos en agua. El análisis de los epidemiólogos de la salud del Reino Unido de las madres y los bebés “acuáticos” son alentadores al reportar datos positivos en relación al bienestar de ambos .
Durante los años que han transcurrido desde el inicio de los noventa al sol de hoy, más de 1000 venezolanas han tenido la oportunidad de traer sus hijos al mundo con esta alternativa de parto. En el área metropolitana de Caracas existen varios centros privados en donde esta modalidad de atención médica se realiza con entusiasmo en salas especiales con jacuzzis o bañeras instaladas, algunas de ellas en la sala de partos. Esta práctica se ha extendido a varios estados venezolanos por la iniciativa de proveedores de salud que promueven la humanización del nacimiento en nuestro país. Y muchos de los partos en casa han sido partos acuáticos.
Parto acuático, sociedad y mujer
Parir en el agua es tan trascendental para la tríada Madre-Hijo-Padre como polémica ante los ojos del gremio médico y la sociedad misma que observa con recelo como la mujer se apodera con mano firme de un derecho a decidir cómo, con quién y en qué condiciones desea ser atendida durante el intensamente femenino acto de nacimiento.
El uso del agua como recurso de relajación durante el parto y el nacimiento acuático mismo contribuyen intensamente a modelar un contexto lleno de alegría, plenitud, poder, respeto, compañía, belleza y éxtasis. Parir así contrasta con la experiencia desgraciadamente común de miedo, soledad, violencia, irrespeto, trato degradante y despótico que viven numerosas mujeres en las maternidades públicas y privadas de nuestro país. Es una una forma de parir que a pesar de lo controversial que puede resultar, ha sido importante en permitir que las mujeres “pujen” por hacer realidad sus derechos en salud reproductiva.
Beneficios del nacimiento en agua
La bañera se llena con agua filtrada ( potable) a temperatura corporal (37º C) y la parturienta se sumerge generalmente cerca del momento del nacimiento. No se han reportado infecciones en el recién nacido ni en la madre atribuibles inequívocamente a esta forma de nacer.
Al salir del útero ,el recién nacido es extraído suave y con calma del agua. Es colocado en regazo de la madre donde luego de unos pocos segundos respira sin llorar y el padre corta el cordón umbilical sin prisa.
El entorno líquido favorece a la sensación de seguridad y control del proceso por la parturienta. Se convierte en un mecanismo de ahorro de energía, alivio del dolor y de relajación para la madre. La ayuda a liberarse de pesadas inhibiciones pudiendo conectarse con lo eminentemente instintivo del proceso adquiriendo la fuerza necesaria para enfrentarlo positivamente.
La inundación de hormonas propias del evento fluyen libres sin las interrupciones bien intencionadas de drogas que disocian mente y cuerpo en el momento justo en que es indispensable la integridad del ser.
La mayoría de las mujeres que han tenido la bendición de experimentar un parto en el agua son la mejor referencia y reflexión para los profesionales que se dedican de una u otra manera a la atención de la embarazada. Ya se tienen datos y se reúnen experiencias científicas relativas al parto en agua que permitirán una comprensión objetiva del hecho conformando la base racional del nacimiento acuático.
Nacer de una forma gentil debe imprimir en el individuo marcas importantes en su personalidad, creando seres humanos mas aptos y positivos para la sociedad futura.
Dr. Beltrán Lares Díaz
Médico Obstetra-Ginecólogo |